Friday, November 11, 2005

Triada. Vinos y demàs relatos IV

La Importancia de las Copas

La copa es realmente la otra parte de la pareja protagonista para disfrutar el vino.
Esto es muy importante, ya que es el instrumento que nos presenta, acerca, enfoca
y sirve el vino.

Si le damos tanta atención a comprar y almacenar una botella de vino ¿no deberíamos prestar la misma atención a la copa en la cual lo degustaremos?

Los vinos presentan particularidades que los diferencian, que pueden identificarse, destacando esos elementos que pueden ser potenciados con el uso de la copa adecuada.

Las diferencias y elementos característicos son enormes e imposibles de resumir brevemente, sin embargo lo que si se puede entender es que, según sea el vino, le corresponde una copa diferente.

Las copas de los vinos, son el resultado de profundas investigaciones realizadas durante mucho tiempo por interesados en el tema, para lograr el espacio más adecuado para la transición del vino de la botella a la boca.

Las siguientes son referencias específicas, de carácter universal, que definen una buena copa:
Paredes delgadas, incoloras, transparentes.

Las debilidades más frecuentes son las copas gruesas, de colores, talladas o con adornos o relieves.

Paredes redondas
En el vino no se utilizan las formas acampanadas o de “V”. Se necesita que los aromas partan de la base y se concentren en la parte superior, posibilitando una mejor percepción de los aromas.
Capacidad generosa
Las copas deben permitir una cantidad aceptable de vino, sin que al servir se sobrepase la mitad de las dimensiones de la misma.

El vino necesita copas y no dedales.
Nunca debe servirse utilizando la capacidad total de la copa, para permitir la acción de hacer rotar el líquido logrando así el ingreso del oxígeno en el vino, sin arriesgar al comensal a la fatalidad de un derrame.

Copas con un pie que posea una altura mínima de 5 centímetros.

Se debe evitar que el interesado agarre la copa por el cáliz, ya que no podrá observar los el vino y terminará calentándolo; además permite estabilidad.

Para degustar realmente las distintas variedades de uva y apreciar las particularidades de cada vino, es necesario usar una copa cuya forma y dimensiones concuerde con lo que pretendemos conseguir.

Es responsabilidad de la copa realzar la calidad e intensidad de los olores, sabores, colores, al igual que el sonido y tacto que posee cada vino.

Cuando su copa de vino entra en contacto con los labios transmite una señal de alerta a las pupilas gustativas. La copa debe dirigir el vino hacia las zonas gustativas adecuadas del paladar para producir las distintas sensaciones gustativas que deben manifestarse; transmitiendo simultáneamente tres mensajes básicos: su temperatura, textura y sabor.

La mente controla de forma subconsciente los movimientos físicos y posturas de la cabeza y cuerpo, mientras que la forma de la copa determina la postura de nuestra cabeza y nos permite beber sin verter el líquido. Si utilizamos copas de boca muy ancha tenemos que bajar la cabeza para sorber, mientras que las de boca más angosta nos obligan a inclinar hacia atrás la cabeza para que el líquido caiga por gravedad. De ese modo, el líquido llega a las "zonas gustativas" del paladar.

Esto lo puede comprobar, si dispone de distintos tipos y formas de copas, pruebe el mismo vino, a la misma temperatura, en diferentes copas, por ejemplo, en tres o cuatro distintas; se sorprenderá del resultado de la evaluación; es probable que en por lo menos dos, si las copas tienen formas muy distintas, perciba que está degustando vinos distintos.

La forma y el tamaño de una copa se relacionan con el tipo de vino y la región de origen:

Para vinos blancos: en forma de cáliz o tulipán de tamaño mediano.
Para vinos tintos livianos: con una apertura más cerrada en su borde superior, para volcar el vino a lo ancho de toda la cavidad bucal.

Para los vinos tintos de cuerpo y de guarda: los copones o tulipán de tamaño grande, que permitan respirar y abrir estos vinos.

Para los vinos espumosos: copa flauta, de pie generoso, que permita ver mejor el nacimiento y el camino de las burbujas.

Por último, un par de buenas prácticas:
Sirva poco vino, a la mejor temperatura. Para explotar al máximo las características de la copa, nunca debe llenarla más de un cuarto o un tercio de su capacidad.
Enjuague siempre las copas, preferiblemente con agua mineral, antes de utilizarlas. Procure no lavar las copas con detergentes, ya que siempre dejan residuos que son enemigos del vino, solo utilice agua caliente. Por muy limpias que parezcan las copas, no se fíe. Si las copas llevan guardadas tiempo, la recomendación anterior es todavía más importante. Las copas tienen la especial capacidad de atraer, retener y amplificar todo tipo de olores, especialmente los de las cocinas y lugares cerrados, lo que afecta el propio olor y sabor del vino.

Thursday, September 29, 2005

Triada. Vinos y demás relatos III

La degustación, sus pasos básicos

- Momento visual. Con una copa apropiada para el vino que esta degustando, sujeta desde la base, se la hace girar para impregnar sus paredes y así observar su color. Para ello se debe inclinar la copa contra una superficie clara y muy bien iluminada, preferiblemente con luz natural.

- Momento olfativo. Debe introducir la nariz varias veces en la copa, y luego de agitar ésta en forma circular introduzca nuevamente la nariz, tratando de descubrir todos los aromas posibles.

- Momento gustativo. Sorber una cantidad de vino tal forma, que le permita hacerla circular para cubrir las papilas gustativas, por la lengua y el paladar. Así se comprobará la coincidencia de aromas.

Hay autores que agregan a los anteriores el momento del tacto, consecuencia del anterior; y del oído, producto de servir el vino en la copa, o de chocar estas ultimas.

Los sabores dulces se perciben con la punta de la lengua, los ácidos con los bordes, el salado en los costados y los amargos al final de la boca.

Los aromas pueden ser frutados, que provienen de la uva, y se denominan primarios; los secundarios, provenientes del proceso de fermentación; o bien por la conjunción de los anteriores con el tiempo de crianza, el bouquet propio del vino. Aquí es de singular importancia el tipo de barrica en que se guarde, porque influye en el resultado.

Después de haberlo bebido permanece la sensación del sabor. Esa duración se mide en segundos, cada uno se denomina caudalía.

Thursday, September 22, 2005

Triada. Vinos y demás relatos II


CONSIDERACIONES PARA EL AFICIONADO AL VINO

El Mejor vino es aquel que nos gusta más.

Tener curiosidad por vinos menos conocidos.

El vino no es sólo para comer, también está para disfrutarlo a cualquier hora.

El sentido del olfato es el más importante. La boca sólo percibe los sabores ácido, amargo, dulce y salado. Los sabores específicos de las cosas los procesa el olfato por la vía interior, desde la boca al olfato, sin embargo sólo lo percibimos en el paladar.

No atropelle al que se inicia con una tesis de postgrado sobre el vino. Cuanto mayor sea la intención de impresionar, más difícil le será para la otra persona comprender del tema.

La acidez se contrarresta con el azúcar y con el alcohol. Un vino de apenas 12 grados pero con una acidez muy baja nos parecerá más alcohólico que un vino con más grados y con una acidez más alta.

Ser tolerante, es la virtud que mejor debe practicar cuando más conocimiento del vino se tiene.

No intente adivinar la marca en una cata a ciegas …

El vino tinto con el tiempo se va aclarando, el blanco va oscureciendo.

En los tintos. el borde violáceo en la copa es igual a juventud; el borde teja equivale a madurez; y el borde ocre a decadencia.

En los blancos, el borde amarillo paja significa juventud; el amarillo dorado, madurez; y el rojizo, decadencia.

Thursday, August 11, 2005


Porque siempre
existe un espacio
y un momento
para decir

qué se piensa,
cree, espera ...

lo que se es